16 abril, 2021

Consejos para practicar ciclismo sin dejar huella en el medio ambiente

El ciclismo es un deporte intrínsecamente ligado a la naturaleza. Ya sea en carretera, mountain bike o gravel, el ciclista se adentra en los parajes más recónditos y pasa muchas horas en ellos. En un planeta acuciado por la emergencia climática,  la responsabilidad medioambiental debería ser una característica extendida a todos lo que lo habitamos si queremos que las próximas generaciones, e incluso la nuestra, tengan un futuro.

Si eres ciclista esa conciencia medioambiental debería formar parte de tu ADN. Para ello, desde EntreGloberos te ofrecemos algunos consejos medioambientales para que a tu comportamiento medioambiental como ciclista no le falte ningún detalle.

La piel de los plátanos tarda dos años en degradarse

El plátano es la fruta icónica del ciclismo, como apuntan en este artículo de Brújula Bike. Al ser una fruta rica en potasio es ideal para reponer fuerzas. Además, la piel del plátano ejerce una protección que permite su transporte con facilidad  y se pude comer con rapidez, incluso sin tener que bajarse de la bici. La imagen del plátano o la banana sobresaliendo del bolsillo del maillot forma parte de las estampas habituales que nos deja el ciclismo.

El problema es la piel del plátano. Muchas veces el ciclista no sabe qué hacer con ella. En cierto modo, es comprensible, la piel del plátano no es que sea precisamente un agradable recuerdo con el que volver a casa, se ennegrece, contiene restos de plátano y es pringosa por su parte interior. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que tarda nada menos que dos años en degradarse, como publicó The Guardian en su artículo Caminantes: comed plátanos pero llevad la piel a casa. Lo mismo ocurre con las pieles de mandarina o naranja, cuando se tiran directamente a la naturaleza tardan unos dos años en descomponerse. Esto supone que sumando ciclistas, caminantes, exploradores y demás tribus que surcan los montes de cualquier entorno, al final convertimos los paisajes más espectaculares en vertederos inhóspitos.

Hago especial hincapié en el tema de los plátanos porque el desconocimiento es casi total. Muy pocas veces he visto en años de salidas a alguien guardándose una piel de plátano en su mochila o maillot, el 99% de las veces se queda en el suelo, lo que supone un comportamiento irresponsable e impropio de alguien que dedica su tiempo libre a estar en contacto con la naturaleza durante horas.

Si la piel de plátano tarda dos años, ni qué decir tiene lo que ocurre con los envases de geles, sales, barritas y demás desperdicios que, cada vez más, invaden nuestros caminos, a lo que últimamente se han sumado también las mascarillas. ¿Cómo puede alguien tirar cualquiera de estos materiales al suelo de un monte sin más? Desde luego, en mi opinión, esa persona queda retratada incluso más allá de su mal comportamiento medioambiental para poder ser definida sin complejos como un guarro o una guarra. Un poquito de por favor….

Desplazarse en coche para acercarse a la naturaleza

Nada voy a descubrir si digo que el coche es un medio de transporte contaminante, muy contaminante. Y sí, puede resultar aburrido realizar las rutas siempre cerca de casa para no tener que coger coche. Pero, como para todo, puedes encontrar fórmulas para minimizar su uso. Por ejemplo:

  • Siempre que puedas organiza tus rutas saliendo desde casa. Tanto en carretera como en mountain bike puedes llegar desde casa  a lugares lejanos y recónditos. No siempre es necesario acercarte en coche.
  • Si todas las zonas ciclables que te gustan están tan lejos que requieren un desplazamiento, el coche no es la única opción. Los trenes de cercanías permiten llevar bicicletas con cierta comodidad. Seguro que algo de tiempo pierdes con respecto a un coche, pero tu desplazamiento no estará perjudicando al medio ambiente.
  • Puedes planificar ciertas rutas en coche pero compaginándolas con salidas desde casa o desplazamientos en tren. No es igual ir en coche a las 52 rutas que te haces en el año, que a 18, por ejemplo. De esta forma, aunque uses el coche, estarás reduciendo tu huella de carbono.

Respeta el entorno

La naturaleza es un bien de todos.  Incluso aunque tenga vallas y propietarios, las consecuencias  o perjuicios derivados de su buen o mal cuidado nos afectan a todos. Y por eso es fundamental que todos los que la visitamos con cierta asiduidad pongamos todo en nuestro esfuerzo en respetarlo y cuidarlo. Por ejemplo, si practicas  mountain bike, respetar el entorno supone tratar de no traspasar las líneas de los caminos para evitar pisar hierbas, flores o árboles incipientes que quedan destruidos por una rodada mal encaminada.

Ahorra energía

El comportamiento medioambiental responsable no solo empieza y acaba con nuestra visita a la naturaleza. Hay muchos hábitos cotidianos que realizamos como consecuencia de practicar ciclismo, como el gasto de baterías de GPS, pilotos  y demás dispositivos. En este sentido, minimizaremos el gasto energético de las recargas comprando dispositivos con carga USB y conectándolos al ordenador mientras trabajamos con él o lo utilizamos. Algunos televisores también tienen USB a los que poder conectar las recargas. Con estos pequeños gestos estarás reduciendo el consumo eléctrico e incluso la factura. Al final, la responsabilidad medioambiental es una suma de gestos individuales que, unidos, tienen un efecto de protección sobre nuestro planeta. De eso se trata, al fin y al cabo.

Ahorra agua

Sí, en la bicicleta también se puede ahorrar agua. Por ejemplo, si llegas exhausto y sediento a tu parada de descanso, en lugar de comprar una botella de agua de un litro, que además tiene envase de plástico, busca fuentes públicas disponibles y simplemente rellena el bidón.  Casi cada pueblo tiene su fuente, pregunta al paisano de turno si no la encuentras. Otro gesto nada responsable es echarse agua por todo el cuerpo en días de infinito calor. Solo puedes provocar un cambio de temperatura demasiado  brusco en tu organismo por una recompensa efímera de frescor que no va a durar más allá de unos minutos, a lo sumo.

Así que ya sabes, con estos consejos, y cualquier otro que estaremos encantado de que puedas aportar en comentarios, serás un verdadero ciclista y una persona más concienciada. Otra forma de servir al bien del medio ambiente sería, por supuesto, compartir este post para contribuir a la cadena de concienciación 😉

Fuente: aquí

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